VISITARLA.
when ***** **** ****,
when *** ****** **** **,
when ***** ** *** *****,
then
Curiosa presentación de un muñeco.
Los violines de Chopin de noche, y el hombre Bucle agarrando hacia afuera, empujando hacia atrás del tiempo, sin dejarle avanzar.
El hombre Bucle integrando en su espacio existencial a Chopin, que quiere ir, ir.
He aquí al fin el video del creador Alberto Gastesi. Como ya comentaba la otra vez (por motivos de servidores el vídeo no pudo ponerse entonces), "la forma literaria -lo explica él- y la audiovisual aparecen visceralmente separadas. No hay narración literaria en el avanzar de las imágenes/música, tan sólo narración emocional."
"Quería contar y no contar. Expresar sin literar."
Es un constante sentimiento de despedida, y la explicación, la excusa (la historia) se entrega al espectador en forma de rótulos sobre negro, intentando separar por completo emoción pura de historia (texto).
"Pensé en poner tres puntos suspensivos al final de un rótulo y al principio del siguiente, pero incluso eso significaba una continuidad de la forma literaria de la obra e interfería con el audiovisual. Debía ser tajante y los rótulos debían ser secos. Lo ideal sería que tal texto apareciera en algún folleto exterior a la obra misma, llegando a alcanzar la completa disociación de la forma. Por ello, es ésta una obra inacabada, o que no se alcanza a sí misma (su significado, su objetivo)."
Ahí va, disrutadlo:
G está sentado en su sofá, delante del televisor, de noche, ahora acurrucado y ahora tranquilo, ve la tele pero ha dejado de verla hace rato, se inunda en sus pensamientos de paz y tranquilidad porque ha llegado de un duro día de trabajo...
Entonces las imágenes del televisor llegan a él de lado y es cuando Ve. Ve el bombardeo. Ve porque ve destapando, destapa, ve desde otro punto de vista, el punto de vista que para él es en ese momento El punto de vista.
Ve a los seres humanos en un Gernika constante, en un Gernika en silencio, donde las bombas caen sin cesar. Y Ve la ausencia de denuncia.
Se da cuenta entonces de la carga literal de su visión, y del nombre que le ha dado. Pues, piensa, lo que ocurre es violencia. De la de verdad, se dice.
De la de verdad.
#1
A siempre creyó en que, al igual que él, los demás seres humanos experimentaban sensaciones muy peculiares en determinados momentos de sus vidas, muchas veces como espectadores de obras artísticas (y, generalmente, escuchando música) pero también caminando bajo la lluvia una noche abierta y templada bajo las luces de la ciudad, escuchando cantar al vecino mayor o avanzando por el campo y sintiendo la brisa en sus caras.
Eran momentos en que la forma de la realidad tomaba parte en el juego de manera explícita. La forma de la realidad, pensó. Sí, ese sentido de las agujas que marcan el movimiento. Intuía perfectamente el concepto, pero pensó en volver a él más tarde para definirlo y explicarlo.
Él siempre había sido ateo (estudió en un colegio de curas) pero, sin embargo, estuvo convencido de la idea de orden aparente o definición formal de la realidad en que vivía desde el primer momento en que, con catorce años, se puso a crear.

